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Justo hoy, que cuento un año más de canciones (ya van 14), recuerdo que soy una Star de camisón y se lo comento a mi personal Staudinger. Justo hoy, la Pizarnik, cuando la vuelvo a buscar, está afilada:

6 de Marzo

Soñé que cantaba. Cantaba como quien encuentra su voz en la noche. Luego desperté y canté varias horas frente al espejo. Por oír mi voz danzando, flexible como una terrible maroma, he tenido mi voz plegada a mí como la cuerda de un suicida, tanto tiempo mi voz decisiva se irguió como un nido de hilos rígidos, guardada en mi garganta, en su terrible erección, en su imposibilidad de ademán, de gesto, de comunión. Canté muchas canciones y no recuerdo cuáles fueron. Sólo que hubo algo así como los primeros pasos de la que decide bailar, la paralítica despidiéndose de su inercia, la tan sentada, la siempre sentada, en su sillón con espinas, yéndose por fin, al paso de sí misma, yéndose por fin y cayendo dentro de su propio espacio.

Diarios, Alejandra Pizarnik.

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Te pareces a alguien que conocí hace tiempo y que nunca se olvida.

‘Yo soy un hombre entrenado para ignorar el dolor, para ignorar el clima, para matar y punto. Ganar traicionando. Rambo es el mejor.Pero ellos dispararon primero, no yo. Yo hice lo que tenía que hacer para ganar, pero algunos no me dejaban ganar. ¿Quiénes son ellos para protestar contra mí? ¿Quiénes son? A menos que hayan estado ahí, conmigo, sin nadie a quien gritarle. Para mí la vida no significa nada. Todo lo que quería era algo para comer. Yo no hice nada. Ellos derramaron la primera sangre. Yo no.’ RamboEsa es mi parte preferida. Después se larga a llorar pero parece un putito en ese momento, no me gusta. Me gusta cuando les gana a todos, cuando lo quieren cazar y él termina cazándolos a ellos.Yo también soy un hombre entrenado para ignorar el dolor. Pero el dolor no me ignora a mí. Me duele. Me duele cargar con el fardo de las emociones de los demás. No necesito a nadie. Necesitar es muy pesado.En esta noche, en este mundo, Cecilia Griffa.

‘Yo soy un hombre entrenado para ignorar el dolor, para ignorar el clima, para matar y punto. Ganar traicionando. Rambo es el mejor.
Pero ellos dispararon primero, no yo. Yo hice lo que tenía que hacer para ganar, pero algunos no me dejaban ganar. ¿Quiénes son ellos para protestar contra mí? ¿Quiénes son? A menos que hayan estado ahí, conmigo, sin nadie a quien gritarle.
Para mí la vida no significa nada. Todo lo que quería era algo para comer. Yo no hice nada. Ellos derramaron la primera sangre. Yo no.’ Rambo

Esa es mi parte preferida. Después se larga a llorar pero parece un putito en ese momento, no me gusta. Me gusta cuando les gana a todos, cuando lo quieren cazar y él termina cazándolos a ellos.
Yo también soy un hombre entrenado para ignorar el dolor. Pero el dolor no me ignora a mí. Me duele. Me duele cargar con el fardo de las emociones de los demás. No necesito a nadie. Necesitar es muy pesado.

En esta noche, en este mundo, Cecilia Griffa.

*2
Tengo todo el placer de ser parte de algo como esto:
Escena 8ANTES DEL FINAL(Luciano y la mujer espermatozoide o Virginia están por casarse. El cura es Tomás, o al menos, eso parece. Virginia aparece con el traje de mujer espermatozoide pero se le ve su rostro, distinguimos claramente que es ella, aunque también que tiene el traje, y algún detalle de novia, como un velo o un ramo de flores blancas. Teresa está también en la escena). Tomás: Hermanos, estamos aquí reunidos para celebrar la unión de Luciano y ———mediante el sagrado matrimonio… oremos.(Todos se ponen de pie)(Los apagones que se suceden en esta escena, son como bajones de luz, muy veloces).Tomás: Y Dios nuestro Señor les dijo a sus apóstoles: ámense los unos a los otros como yo los he amado. APAGON. Cuando el Señor habla con María Magdalena y le da su perdón, por ejemplo. APAGÓN. Entender que ésta unión es un sacramento de fe. APAGÓN. Amarse y respetarse en la salud y en la enfermedad. APAGÓN. Los declaro entonces Marido y…. (Pausa) APAGÓN. Marido y… (Pausa)Virginia: Mujer, diga mujer. ¿Por qué no lo dice? ¿Qué pasa?Cecilia: Disculpen. (Todos la miran) Lo de “hable ahora o cállese para siempre” no lo dijo todavía, ¿no lo piensa decir señor?Tomás: Señorita, si usted desea decirnos algo…Cecilia: (A Luciano) ¿Vos pensaste, lo pensaste bien?Virginia: ¿Quién es esta mujer, Luciano?Luciano: No la conozco.Cecilia: Soy yo, ¿cómo no me conoces? … Vine para decirte que tenemos que hacer algo para cambiar la historia que estamos contando, porque si seguimos jugando a ésto, ésto es lo que va a pasar. Listos… ¡ya!Virginia: ¿Qué dice? ¿Qué historia? Pellizcáme, Luciano. Luciano: (A Cecilia) ¿¿Quién?? ¿Quién sos?Cecilia: ¿Qué hacés Luciano? ¿Qué estás haciendo? ¿¿Te olvidaste de todo??…  ¡¡La libertad, Luciano!! Todo eso que dijiste de los sueños y de no sentir nada por nadie, y… y la gente que ves todos los días, sin sueños, sin…  ¿¿Qué estás haciendo?? ¿No entendés que después no hay vuelta atrás? Después te vas a enamorar de mí y no vamos a poder, no vas a poder. Va a ser muy lindo, va a ser hermoso… sin dolor, como si no tuviéramos huesos, pero… no se puede. Y entonces va a venir toda esa asquerosidad, lo de la yema de los dedos, y te vas creer Rambo, pero no sos Rambo, ¡¡no sos!!, y yo me voy a sentir una mala persona y me voy a volver medio loca y ella a veces también, vos siempre, vos nunca porque va a ser todo mentira, mentira: cosa que se dice sabiendo que no es verdad. Y lo de la yema de los dedos Luciano, y después una guerra, fría… no te cases con ella. No mientas. Porque todo ésto no es verdad. Después vas a soñar que una rueda gigante con clavos te pasa por todo el cuerpo y te vas a abrazar para no abrirte, para no desangrarte, para no desarmarte, vas a ser una herida, tu cuerpo una herida. Y te vas a despertar llorando. Y yo no voy a estar, no voy a estar, vas a tener al lado a una… una mujer que parezca ¡un espermatozoide gigante! Pero esa no soy yo. Ésta no soy yo. ¡No soy yo! (Silencio. Todos la miran)Cecilia: … no jueguen a ésto Virginia: ¿De qué habla esta mujer? Cecilia: me voy. Virginia: (A Tomás) Siga por favor.Luciano: No, espere. ¿sos vos? ¿sos ella?Teresa: esto es un papelón.Virginia: ¿Se conocen? ¿¿Quién es??Cecilia: Mirame Virginia. Mirame. Soy casi un espejo. Pero tendría que haber matado a tu tortuga ese día, entonces ya me odiarías y todo este circo no sería necesario, pero no se murió, y ésta es la única manera. (Silencio)  Lo más raro y maravilloso de todo esto, es que ni siquiera me siento culpable. Culpa: falta más o menos grave cometida voluntariamente. (Silencio. Más. Todavía más. Luciano se acerca a Cecilia).Luciano: ¿Quién sos? Cecilia: Soy asesina de amigas y traidora de tortugas de la infancia.Teresa: Al revés.Cecilia: Soy asesina de tortugas y traidora de amigas de la infancia. Y nunca sé a dónde tengo los pies. Y aunque ahora te quiero, nada es promesa entre lo decible (que equivale a mentir). Todo lo que se puede decir es mentira. El resto es silencio…Luciano y Cecilia: …sólo que el silencio no existe. Apagón.

Tengo todo el placer de ser parte de algo como esto:

Escena 8
ANTES DEL FINAL

(Luciano y la mujer espermatozoide o Virginia están por casarse. El cura es Tomás, o al menos, eso parece. Virginia aparece con el traje de mujer espermatozoide pero se le ve su rostro, distinguimos claramente que es ella, aunque también que tiene el traje, y algún detalle de novia, como un velo o un ramo de flores blancas. Teresa está también en la escena).

Tomás: Hermanos, estamos aquí reunidos para celebrar la unión de Luciano y ———mediante el sagrado matrimonio… oremos.

(Todos se ponen de pie)
(Los apagones que se suceden en esta escena, son como bajones de luz, muy veloces).

Tomás: Y Dios nuestro Señor les dijo a sus apóstoles: ámense los unos a los otros como yo los he amado. APAGON. Cuando el Señor habla con María Magdalena y le da su perdón, por ejemplo. APAGÓN. Entender que ésta unión es un sacramento de fe. APAGÓN. Amarse y respetarse en la salud y en la enfermedad. APAGÓN. Los declaro entonces Marido y…. (Pausa) APAGÓN. Marido y… (Pausa)

Virginia: Mujer, diga mujer. ¿Por qué no lo dice? ¿Qué pasa?
Cecilia: Disculpen. (Todos la miran) Lo de “hable ahora o cállese para siempre” no lo dijo todavía, ¿no lo piensa decir señor?
Tomás: Señorita, si usted desea decirnos algo…
Cecilia: (A Luciano) ¿Vos pensaste, lo pensaste bien?
Virginia: ¿Quién es esta mujer, Luciano?
Luciano: No la conozco.
Cecilia: Soy yo, ¿cómo no me conoces? … Vine para decirte que tenemos que hacer algo para cambiar la historia que estamos contando, porque si seguimos jugando a ésto, ésto es lo que va a pasar. Listos… ¡ya!
Virginia: ¿Qué dice? ¿Qué historia? Pellizcáme, Luciano.
Luciano: (A Cecilia) ¿¿Quién?? ¿Quién sos?
Cecilia: ¿Qué hacés Luciano? ¿Qué estás haciendo? ¿¿Te olvidaste de todo??…  ¡¡La libertad, Luciano!! Todo eso que dijiste de los sueños y de no sentir nada por nadie, y… y la gente que ves todos los días, sin sueños, sin…  ¿¿Qué estás haciendo?? ¿No entendés que después no hay vuelta atrás? Después te vas a enamorar de mí y no vamos a poder, no vas a poder. Va a ser muy lindo, va a ser hermoso… sin dolor, como si no tuviéramos huesos, pero… no se puede. Y entonces va a venir toda esa asquerosidad, lo de la yema de los dedos, y te vas creer Rambo, pero no sos Rambo, ¡¡no sos!!, y yo me voy a sentir una mala persona y me voy a volver medio loca y ella a veces también, vos siempre, vos nunca porque va a ser todo mentira, mentira: cosa que se dice sabiendo que no es verdad. Y lo de la yema de los dedos Luciano, y después una guerra, fría… no te cases con ella. No mientas. Porque todo ésto no es verdad. Después vas a soñar que una rueda gigante con clavos te pasa por todo el cuerpo y te vas a abrazar para no abrirte, para no desangrarte, para no desarmarte, vas a ser una herida, tu cuerpo una herida. Y te vas a despertar llorando. Y yo no voy a estar, no voy a estar, vas a tener al lado a una… una mujer que parezca ¡un espermatozoide gigante! Pero esa no soy yo. Ésta no soy yo. ¡No soy yo!

(Silencio. Todos la miran)

Cecilia: … no jueguen a ésto
Virginia: ¿De qué habla esta mujer?
Cecilia: me voy.
Virginia: (A Tomás) Siga por favor.
Luciano: No, espere. ¿sos vos? ¿sos ella?
Teresa: esto es un papelón.
Virginia: ¿Se conocen? ¿¿Quién es??
Cecilia: Mirame Virginia. Mirame. Soy casi un espejo. Pero tendría que haber matado a tu tortuga ese día, entonces ya me odiarías y todo este circo no sería necesario, pero no se murió, y ésta es la única manera. (Silencio)  Lo más raro y maravilloso de todo esto, es que ni siquiera me siento culpable. Culpa: falta más o menos grave cometida voluntariamente.

(Silencio. Más. Todavía más. Luciano se acerca a Cecilia).

Luciano: ¿Quién sos?
Cecilia: Soy asesina de amigas y traidora de tortugas de la infancia.
Teresa: Al revés.
Cecilia: Soy asesina de tortugas y traidora de amigas de la infancia. Y nunca sé a dónde tengo los pies. Y aunque ahora te quiero, nada es promesa entre lo decible (que equivale a mentir). Todo lo que se puede decir es mentira. El resto es silencio…
Luciano y Cecilia: …sólo que el silencio no existe.

Apagón.

Deja la ventana abierta, no la vuelvas a cerrar tan pronto, que mientras más espacio tienes es mejor para disfrutar.

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Los cueros perfumados, Coiffeur.

Ese ruido ensordecedorcomo rugido de jarronesse abre paso sobre el surcode aquel vapor de almizcle.Llevo días dentro de este cuerposin nombrealguno.Vientre henchido de tormenta.Perro rengo de otro solerrante¿Tan tarde se hizo para conversar de los silenciosque impusimos?Llevo días dentro de este cuerposin nombrealguno.Sobre el lago alcanzo a verlos arcos que forma el sismo.No puedo recomponerel espacio compartido.Y es quellevo meses dentro de este cuerpo sin nombrealguno.Vientre henchido de tormenta.Quisiera olvidar el lenguaje aprehendido,el tacto astillado de las palabras.Sorteando los márgenes de esos volcanesque las cosas se encuentren esperando ser,simplemente a la deriva.

Ese ruido ensordecedor
como rugido de jarrones
se abre paso sobre el surco
de aquel vapor de almizcle.

Llevo días dentro de este cuerpo
sin nombre
alguno.

Vientre henchido de tormenta.

Perro rengo de otro sol
errante
¿Tan tarde se hizo para conversar de los silencios
que impusimos?

Llevo días dentro de este cuerpo
sin nombre
alguno.

Sobre el lago alcanzo a ver
los arcos que forma el sismo.
No puedo recomponer
el espacio compartido.

Y es que
llevo meses dentro de este cuerpo sin nombre
alguno.

Vientre henchido de tormenta.

Quisiera olvidar el lenguaje aprehendido,
el tacto astillado de las palabras.
Sorteando los márgenes de esos volcanes

que las cosas se encuentren esperando ser,
simplemente a la deriva.

Puede decirse que la proximidad arruina todo. La cercanía pervierte los vínculos. Deberíamos estar acariciándonos. Y no hay forma de conseguirlo. Se abre la mirilla, bajamos al mundo y somos tan inexpertos como el primer día. La proximidad no es productiva. El tráfico de afecto no aporta elementos positivos. La cercanía es mala. La contigüidad es aborrecible. La inmediación y el contacto provocan molestias. El contacto y el acercamiento acucian. Aterrorizan. Molestan. Aturden. Saturan. Incomodan. Nada me interesa. Ni este país. Ni la gente de esta nación. Ni las sectas evangelistas. Ni vos. Porque no te voy a ver más.


Proximidad, Martín Toledo.
Ed. llantodemudo, 2008.

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Date cuenta de una vez:

Sube a la balanza,
sabré qué pasa.
Su mitad tan mía
como su vida equilibrando este pasar.
Cada vez que ataca dice que me ama,
que manera extraña
de recordarme que aprendemos de los dos.
Yo tengo un auto muy moderno
y un hombrecito por mi suelo
pero ambos se cancelan sin esfuerzo,
gustaría compartirlo y no perderlo.
Métete a mi juego,
tendras tu premio.
Mi ganancia es clara,
la tuya puede que descubras al andar.
Darse con repuestos,
cubrirse entero,
destaparse enteros
y no ocultarse o dañar por los demás.
Yo también tengo un coche nuevo
y aunque no hay rastros de ex proyectos
quiero darme hacia la fuga con quien quiero,
con tus logros y deseos incompletos.
Pararé un momento,
tendrás un tiempo,
me dirás lo quiero
o dejarás que siga en busca de otro bar.

Balanza, Lucas Martí, por Mariana Baraj y Antonella Costa.

*1
Embistió el brillante Hyperion,la túnica flamígera ondeando en los talones,y lanzó un volcánico rugidoque ahuyentó a las mansas y etéreas Horas,cuyas alas de paloma tiritaron.Llameante acometía…John Keats

Embistió el brillante Hyperion,
la túnica flamígera ondeando en los talones,
y lanzó un volcánico rugido
que ahuyentó a las mansas y etéreas Horas,
cuyas alas de paloma tiritaron.
Llameante acometía…


John Keats